Mesa redonda sobre Japón en la UNAB: expertos destacaron grandeza del pueblo oriental frente a la tragedia

Escrito por mjorda

26 mayo, 2011

Un panel compuesto por especialistas de diversas áreas del conocimiento se reunió para discutir la situación japonesa antes y luego de la tragedia del 11 de marzo y analizar las lecciones que puede sacar una sociedad que se enfrenta a una catástrofe. Los académicos concluyeron que Chile debe aprender del ejemplo de esta potencia mundial, que frente a un terremoto no registró saqueos posteriores y mostró un altísimo sentido del deber y una concepción comunitaria de la vida.

Más de 17 mil kms existen entre Chile y Japón. Reflejo de una distancia que va más allá de lo territorial, una distancia social, del sentido del deber, de la dignidad y de una concepción colectiva de la vida. Oriente versus occidente.

Esas son algunas de las conclusiones que dejó la Mesa Redonda: Japón, convivir y revivir, organizada por la Facultad de Ciencias Sociales y que contó con la presencia del embajador de Japón en Chile, Wataru Hayashi.

En el panel, dirigido por Fernando Reyes, ex embajador de Chile en China y director del centro de estudios latinoamericanos sobre China, que depende de nuestra Universidad, los invitados debatieron con una mirada desde el terremoto y tsunami que devastaron el país asiático el 11 de marzo de 2011 hasta hoy. Además plantearon un contraste muy poco favorable a nuestro país, al comparar la reacción social entre la catástrofe japonesa y la chilena, del 27 de febrero del 2010.

La mesa fue compartida por la destacada filósofa chilena Carla Cordua; el profesor en literatura japonesa y ex agregado cultural de Chile en Tokio, Agustín Letelier, y por el investigador del Centro de Sustentabilidad de la UNAB, Álex Godoy.

Para iniciar la jornada la decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNAB, Margarita María Errázuriz, leyó una carta de un policía que tras la tragedia en Japón conoció a un niño huérfano que se negó a recibir un trato preferencial en la repartición de alimentos y prefirió esperar su turno en la fila. Ejemplo, explicó, de la grandeza oriental

Luego el embajador Hayashi agradeció la ayuda chilena a su país y destacó el compromiso de Japón por entregar la mayor seguridad y transparencia en el problema nuclear desatado en el Central de Fukushima, en cuanto a importación de productos y contaminación del agua. Asimismo destacó la calma de su nación frente a la tragedia, que no reflejó saqueos, pillaje ni delincuencia, como la vivida en Chile tras el 27F.

En ese sentido Agustín Letelier realizó un análisis del mundo asiático para comprender su altura en una situación de crisis.

“Nuestra cultura eurocéntrica es individualista, en cambio, el mundo asiático es comunitario, en el que el bien común es lo central. Es preferible lo común, que no sobresalga nada”, explicó.

Una imagen que impactó al mundo fue la calma y el temple de los japoneses ante el terremoto y posterior tsunami el 11 de marzo de este año. Al respecto Letelier señaló que los orientales “ante todo mantienen un control personal y mucha moderación. Es decir, tener una actitud acorde con la situación, no lo que yo pienso, porque estoy inserto en una sociedad y tengo claro que hay principios comunes que respetar, debo siempre pensar en no herir a otros”.

Conjuntamente destacó la dignidad y la “expresión cuidada del dolor, por eso no caen en los gritos ni en el llanto, en la forma trágica”.

Carla Cordua: “La civilidad japonesa es admirable”

Más severa en sus planteamientos, al comparar lo trascurrido en Chile y Japón luego de un gran sismo, Carla Cordua manifestó que “es un contrate que no nos favorece, no tenemos su refinada educación cívica, allá el que ofrece apoyo también lo necesita. La civilidad japonesa es admirable y debe ser una aspiración nuestra, tener una vocación moral indispensable ante la tragedia; Japón la posee en abundancia y a nosotros nos falta penosamente”, dijo en referencia a los saqueos y actos delictuales desatados principalmente en Concepción tras el megasismo de febrero del 2010, y que todo Chile pudo ver en director por televisión. Incluso comparó lo sucedido tras el paso del huracán Katrina por EE.UU. con lo ocurrido en la capital del Biobío. “La reacción japonesa es una lección y debemos dar un paso en esa dirección”, concluyó la académica.

Por su parte el investigador de la UNAB, Álex Godoy, concordó con los otros panelistas con que lo que falta en Chile ante las catástrofes es un mayor capital social, que “en nuestro país quedó destruido inmediatamente transcurrido el terremoto, ya que la gente salió a comprar bienes por miedo al desabastecimiento, lo que derivó en saqueos y pillaje. Tenemos que entender que el capital social mantiene las redes por un bien común”.

Además analizó el problema nuclear concluyendo que toda energía significa riesgos, siendo ésta una de las más seguras. En esa línea reflexionó: “los japoneses comprenden que el cuidado del medioambiente parte de uno, tienen un alto concepto de los deberes ciudadanos, no sólo de los derechos, nosotros vivimos reclamando por el medioambiente pero eso parte en tu casa y en tu barrio”.

Al cierre el profesor Agustín Letelier entregó un dato clave para comprender la reacción del pueblo japonés de calma y serenidad frente a la tragedia: “ellos tienen una concepción muy distinta de la muerte. En el mundo asiático se cree que la vida es circular y que uno vuelve a la vida tras 49 días, que es cuando el alma se incorpora en otro ser. O sea, la muerte no es tan definitiva y además puede significar el cumplimiento del deber, que para ellos es muy alto. Así podemos comprender a los 50 de Fukushima, que para nosotros son héroes”.

Ignacio Tobar

itobar@unab.cl